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La justicia condena a prisión permanente revisable a los parricidas de la niña de Lloret

by PREMIUM.CAT
dos chicas sentadas en una mesa con una computadora portátil frente a ellas y un hombre al fondo, Araceli Gilbert, hq, una captura de pantalla, incoherentes

Los acusados ​​fueron declarados culpables de un delito de asesinato con alevosía, ensañamiento y parentesco

Una exvecina de Lloret de Mar ha recibido la pena máxima de prisión permanente revisable por asesinar a su hija de dos años en Zaragoza en el 2021. La misma condena ha recaído sobre el antiguo compañero sentimental de la mujer, con quien compartía el hogar, la víctima y los tres hermanos de ésta. El tribunal popular que juzgó el caso a finales del año pasado los consideró autores de un delito de asesinato con los agravantes de alevosía, ensañamiento y parentesco. El jurado tuvo en cuenta la agonía de la pequeña, que murió dos días después de recibir un golpe mortal en el abdomen, y las más de cien heridas que presentaba su cuerpo por las palizas sufridas durante meses.

La madre ya había perdido la custodia de otra hija por malos tratos

La mujer, Vanesa Muñoz Pujol, de 31 años, fue madre por primera vez en Palma en diciembre de 2011 y desde un principio los servicios sociales detectaron que la niña estaba «en situación de riesgo». Ante la falta de colaboración de los progenitores, la menor fue declarada en desamparo y en julio de 2013 fue acogida por otra familia durante más de un año. Tras dejar la isla, la mujer se trasladó a Lloret de Mar y más tarde a Zaragoza. En esta etapa tuvo otros tres hijos y también los servicios sociales de Catalunya y Aragó intervinieron con los menores. Un año antes del crimen, un juzgado devolvió a los pequeños a la acusada, pese a un informe de los técnicos de Girona que la calificaba de «irrecuperable» y exponía episodios graves de malos tratos denunciados por los niños.

Los acusados ​​tardaron dos días en avisar a los servicios de emergencias

El hecho se produjo en enero de 2021 en el barrio del Picarral, en Zaragoza. La hija más pequeña de la mujer recibió una fuerte patada en el abdomen que le rompió el duodeno y le provocó una peritonitis aguda. Pese a que la situación de la menor se fue agravando con el paso de las horas, con intensos dolores y fiebre, ni la acusada ni su compañero solicitaron ayuda hasta el día siguiente. Cuando lo hicieron era demasiado tarde y los médicos sólo pudieron confirmar la muerte de la niña.

La autopsia y la investigación revelaron el calvario de la víctima

La autopsia y la búsqueda de la Policía Nacional evidenciaron el calvario que había vivido la víctima durante meses. Los forenses contaron 101 lesiones en el cuerpo de la menor, 73 de ellas recientes y 28, antiguas. También hallaron en el cadáver restos de varias sustancias estupefacientes. Los agentes, por su parte, localizaron en los teléfonos de los dos acusados ​​cientos de mensajes en los que hablaban de los malos tratos y las penas que infligían a la niña. Los responsables del grupo de Homicidios de Zaragoza concluyeron que la niña sufría «una situación de malos tratos físicos y psíquicos continuada en el tiempo con el consentimiento» de ambos acusados. Ambos fueron arrestados días después del hecho y desde entonces están en prisión.

La madre y el padrastro se culparon el uno al otro de las agresiones a la niña

Durante el proceso celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza, la madre y el padrastro se responsabilizaron mutuamente de las agresiones a la niña. «Él aprovechaba para golpear a mis hijos cuando yo no estaba en casa. No vi, en ningún momento, ninguna patada. Salía de casa a las seis de la mañana y solo les veía para darles la cena y acostarles», declaró la mujer. El hombre, por su parte, achacó todos los malos tratos a la madre de la menor y argumentó que no los denunció porque ella le amenazó con acusarle de violencia machista.

El jurado popular los consideró autores de un delito de asesinato

El jurado popular entendió que los dos procesados ​​tenían la voluntad de matar a la pequeña. El veredicto declaró probado que le causaron «un incremento deliberado e innecesario del sufrimiento» y los consideró autores de un delito de asesinato, apreciando a los agravantes de alevosía, ensañamiento y parentesco. La sentencia de prisión permanente ha sido impugnada en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

Laia, la niña asesinada, fue enterrada en Lloret de Mar un año y medio después del crimen

Laia, la niña asesinada, recibió sepultura en el cementerio de Lloret de Mar en julio de 2022, año y medio después de ser asesinada. Durante dieciocho meses, su cuerpo estuvo en un cuarto frío del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Aragón. Durante ese tiempo se desarrolló una lucha judicial entre Manel Ardila, el padre de la niña, y su exmujer, entonces acusada del crimen. La mujer pretendía que la niña fuera enterrada en la capital aragonesa y no en Lloret, donde vive Manel y su familia. Inicialmente, la jueza instructora aceptó la solicitud de la parricida, pero tras un recurso, la Audiencia Provincial de Zaragoza permitió que el cuerpo de la niña se trasladara a Lloret. «Existen motivos de sensibilidad y humanidad ante una solicitud, la del padre de Laia, que no causa en este momento ningún perjuicio (personal, social o procesal) y por el contrario permite acabar el duelo del progenitor y de los familiares cercanos de la niña muerta en tan tristes circunstancias», dijo la sentencia.

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