Un amor que empezó en la inocencia
La icónica cantante Marisol ha vivido una vida llena de romances, pero tres de ellos han dejado una impronta especial en su corazón. Actualmente, comparte su vida con Massimo Stecchini, con quien mantiene una relación estable desde 1987. Sin embargo, uno de sus amores más significativos fue Carlos Goyanes, hijo del productor Manuel Goyanes.
Los inicios de un romance secreto
Con sólo 14 años, Marisol inició un romance con Carlos, que tenía 16. Su relación nació en un ambiente de complicidad e ilusión, donde ambos jóvenes encontraban refugio de las expectativas y presiones que les rodeaban. Su amor creció en la intimidad, alimentado por la pasión de la adolescencia.
La dificultad de vivir un amor a la luz pública
El momento en el que su relación se hizo pública trajo tensiones inesperadas. Marisol, en una entrevista con la revista Lecturas en 1968, expresó con sinceridad el dolor que sintió: «Hacíamos felices mientras todo era un secreto, pero cuando la verdad salió a la luz, todo cambió».
Una segunda oportunidad
Pese a la ruptura, los sentimientos entre Marisol y Carlos eran demasiado fuertes para ser ignorados. Unos meses después de separarse, decidieron darse una nueva oportunidad. Marisol compartió que su reconciliación surgió de forma natural, en una cena familiar donde ambos sintieron que su amor merecía una segunda oportunidad.
Una boda de ensueño
En mayo siguiente, la pareja celebró su boda en una ceremonia religiosa en la iglesia de San Agustín, seguido de un gran banquete en el Pavillón, El Retiro. El evento atrajo a cerca de 400 invitados, entre los que se encontraban figuras destacadas del mundo del espectáculo como Carmen Sevilla y Lola Flores.
Anécdotas memorables
El banquete estuvo lleno de momentos inolvidables, pero una de las anécdotas más comentadas fue el ruido inusual que podía oírse de lejos, que uno de los invitados, Jaume de Mora y Aragón, llegó a calificar de «supermercado».
El cierre de un capítulo
Pese a la euforia de su boda, en 1975, sólo seis años después de llamarse ‘sí, quiero’, Marisol y Carlos decidieron acabar con su matrimonio. Esta separación fue un momento decisivo en sus vidas, dejando atrás recuerdos intensos y una impronta emocional que perduraría con el tiempo.