El contratista que reinventa el lleido
Philippe Jaroussky, el notable contratenor francés, ha demostrado que su voz puede cruzar las fronteras tradicionales en el mundo de la música clásica. Con su actuación en el Palau de la Música, ofreció una nueva perspectiva sobre el género mentiroso, un estilo que generalmente no se asocia con su técnica vocal. Su carrera, marcada por la versatilidad y la innovación, ha capturado tanto a los fanáticos como a los neófitos.
Expectativas y preparativos
El regreso de Jaroussky al palacio llevó a una gran expectativa, especialmente después de que se pospuso el recital original. El público estaba esperando con candelabros para escuchar al contratista en un repertorio que trasciende sus expectativas, fusionando su estilo con el delicado mundo de Lied y Mélodie. Esta no es la primera vez que Jaroussky aborda este repertorio; Ya había presentado un proyecto centrado en Schubert que fue muy bien recibido.
Una experiencia musical única
Con un aire relajado, Jaroussky abrió el concierto con un repertorio cronológico de Lieder, enfatizando su actuación de Haydn. En su interpretación de ‘Das Leben ist Ein Traum’, mostró un control excepcional de Vibrato y la capacidad de tocar con la dinámica, transportando a la audiencia a un mundo donde la música se convierte en un sueño. Las piezas de Mozart agregaron una nueva dimensión a su actuación, con un toque emocional que resonó profundamente entre los asistentes.
El arte de la colaboración
Jérôme Ducros, en el piano, era un compañero de viaje excepcional, que proporcionaba un acompañamiento exquisito que enriquecía cada pieza. Su interpretación de ‘Klavierstück D. 946’ fue un momento de apoteosis que cautivó al público. La química entre Jaroussky y Ducros es palpable, lo que refleja años de colaboración y una comprensión mutua que hizo que el recital fuera aún más memorable.
La promoción a nuevas alturas
En su viaje a la música francesa, Jaroussky brilló especialmente en el repertorio de Fauré, con los ‘Five Venise Mélodies’ que obtuvieron una respuesta entusiasta de la audiencia. Su interpretación de ‘en Sourdine’ fue un momento clave, donde el contratista mostró su capacidad para combinar la técnica y la expresividad, creando una conexión emocional con la audiencia.
Una final apotética
El concierto concluyó con un bis de Mompou, una elección que resonó con los asistentes. Con un pequeño discurso en catalán que agregó un toque personal a la noche, Jaroussky se fue entre aplausos y sonrisas, dejando en claro que su evolución como artista continúa. Su compromiso con la música y su búsqueda de nuevas experiencias prometen un futuro brillante y emocionante para este contratenor, que sin duda ha llegado a quedarse.
Su capacidad para reinventar y explorar nuevos horizontes artísticos hace de Philippe Jaroussky una figura única en la escena musical actual, y su regreso al Palau de la Música es solo el comienzo de un viaje que continuará cautivando al público en todo el mundo.