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Ducharse con agua fría o caliente: ¿cuál es la mejor opción para adelgazar?

by PREMIUM.CAT
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Beneficios de ducharse con agua fría

La elección entre ducharse con agua fría o caliente es un debate común. Ambas opciones tienen propiedades y beneficios diferentes para la salud que vale la pena conocer. El agua fría, por ejemplo, tiene la capacidad de activarnos rápidamente y mejorar la circulación sanguínea al contraer los vasos sanguíneos. Además, se le atribuye un efecto antiinflamatorio y tranquilizante. Muchos deportistas de élite utilizan tratamientos a bajas temperaturas para potenciar la circulación después de competir, y la medicina respalda completamente este uso. También se ha demostrado que las duchas frías fortalecen el sistema inmunitario, ya que acostumbran al cuerpo a lidiar con el frío y mantienen alertas a las defensas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la temperatura ideal para ducharse con agua fría es entre 20 y 25 grados, ya que temperaturas más bajas pueden ser peligrosas para la piel y temperaturas más altas anulan los beneficios.

Ventajas de ducharse con agua caliente

Por otro lado, ducharse con agua caliente también tiene sus beneficios. El agua caliente es ideal para relajar los músculos, lo cual es especialmente útil después de un día agotador. Además, si estamos enfermos, el agua caliente puede ayudar a aliviar los síntomas de un resfriado, ya que el cuerpo es más sensible al frío en ese estado. Sin embargo, es importante no abusar de la temperatura caliente, ya que puede irritar la piel.

Elección personal y beneficios para la salud

En resumen, tanto el agua fría como el agua caliente tienen sus ventajas y beneficios para la salud. La elección entre una y otra depende de las preferencias personales y las necesidades individuales. Algunas personas prefieren ducharse con agua fría por la sensación de activación y los beneficios para la circulación, mientras que otras optan por el agua caliente para relajar los músculos y aliviar los síntomas de un resfriado. Lo importante es adaptar la temperatura gradualmente y no excederse en ninguna de las dos opciones. Cabe mencionar que la creencia de que las duchas frías queman más grasas y ayudan a perder peso aún no ha sido confirmada ni desmentida por la ciencia.

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